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Una técnica budista ayudó a soportar el encierro de los niños tailandeses

Los niños rescatados por un equipo internacional mantuvieron la calma durante el encierro gracias al entrenamiento como monje budista de su entrenador.
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Las últimas semanas el mundo se volcó sobre una noticia: 12 niños tailandeses, miembros de un equipo de fútbol, y su entrenador, quedaron atrapados en una cueva inundada. Voluntarios de todo el mundo colaboraron para su rescate y hoy es una historia que despierta un interés global por poner a prueba la condición humana. 

El grupo salió a una caminata el 23 de junio y pasaron casi dos semanas hasta que todos fueron rescatados y quedaron fuera de peligro.

"No sabemos si esto es un milagro, ciencia o qué. Los 13 Jabalíes Salvajes están ahora fuera de la cueva", tuitearon los marines que ayudaron en el rescate, en referencia al nombre del equipo de fútbol.

Para los niños y el entrenador atrapado fue una situación liminal, de encierro e incertidumbre. Además del peligro que corrían por una posible inundación completa de la cueva en la que estaban, convivieron con la zozobra de su futuro mientras buceadores británicos los encontraron, hace una semana. Al verlos, en el punto de la cueva en el que podían resguardarse, supuestamente según los buceadores, los niños estaban tranquilos, meditando.

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"…qué tranquilos estaban, sentados allí esperando. Nadie estaba llorando ni nada. Fue sorprendente ", dijo la madre de uno de los niños a la agencia de prensaAP, refiriéndose a un video que se hizo viral sobre el momento en que los niños fueron encontrados.

Según afirma la prensa internacional, la técnica de contingencia para mantener la calma durante el enclaustramiento fue la meditación budista. El entrenador que guiaba el equipo, Ekapol Chanthawong, al parecer, se entrenó en meditación como monje budista durante una década, antes de convertirse en entrenador de fútbol.

Lo que hizo entonces durante los días de encierro fue enseñarles a los niños, de entre 11 y 16 años, a meditar en la cueva para mantener la calma y preservar su energía durante su experiencia.

Ekapol, de 25 años, se fue a vivir a un monasterio a la edad de 12 años, después de quedar huérfano. Entrenó para ser monje durante 10 años en un monasterio en Mae Sai, Tailandia, pero lo dejó para cuidar a una abuela enferma. Luego fue contratado para ser el entrenador asistente del equipo, conocido como Los Jabalíes.

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La meditación budista

La meditación budista es una práctica que se ha extendido en Oriente desde hace 2.600 años, desde que Buda comenzó a enseñarla como una herramienta para lograr claridad, paz mental, y, en última instancia, liberación del sufrimiento.

Con el interés (que a decir verdad empezó no hace muchos años) de occidente por las filosofías orientales, los científicos han demostrado en entornos clínicos que la meditación consciente (una práctica de meditación específica que se enseña en el budismo tailandés y en otras partes del mundo) puede reducir la ansiedad y la depresión, así como el dolor.

Desde luego, también hay estudios que contradicen la funcionalidad de este tipo de prácticas (o en cualquier caso le atribuyen sus resultados a otras categorías, como la autosugestión). Sin embargo, es posible citar casos de éxito en el tratamiento de trastornos emocionales a través de algunos tipos de meditación.

“Un meta análisis de 2014, hecho por investigadores de la Johns Hopkins para la Agencia de Investigación y Calidad de la Salud, descubrió que la meditación, y en particular la atención plena, pueden tener un papel en el tratamiento de la depresión, la ansiedad y el dolor en adultos, tanto como los medicamentos, pero sin efectos secundarios. La meditación también puede, en menor grado, reducir el costo de la angustia psicológica, encontró la revisión. La investigación sobre los niños todavía es bastante preliminar, aunque cada vez más escuelas están implementando programas de meditación de atención plena”.

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Preguntas sobre la meditación

De comprobarse la efectividad de la técnica en este caso extremo que conmovió al mundo, habría que preguntarse también, ¿por qué occidente busca cada vez más en las filosofías orientales? ¿Cuál es el encierro que nos hizo interesarnos por la meditación? ¿Es lo mismo replicar la práctica en otros contextos, para la solución de problemas occidentales?

Vea también: Meditación, una técnica sin evidencia

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