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¿Qué tan homofóbica es Cali?

Una mirada a la lucha por la diversidad de género en la Sultana del Valle.
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Tras miles de años y cientos de intentos fallidos, por fin en gran parte del mundo se ha abandonado la radical idea de intentar “curar” a las personas homosexuales y hoy un arcoíris representado por la bandera LGBTI (Lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales) se divisa en el horizonte de ciudades como Santiago de Cali, pero ¿qué tan completa y sincera es la aceptación de la diversidad de género por parte de la sociedad caleña?

Por Elkin Escobar // @elkinescobarb

“Cali no es una ciudad cien por ciento homofóbica, pero tampoco es una ciudad plenamente aceptante” comenta Javier Uribe Ruiz, integrante del Comité Coordinador LGBTI de Cali. Es cierto que han disminuido los abusos en contra de las personas con una identidad de género diferente y se han logrado grandes cometidos en la lucha por la igualdad, pero aún hay quienes insisten en disparar acciones y expresiones ofensivas en contra de la comunidad LGBTI. En palabras de Luis Felipe Rodríguez, activista caleño: “se sigue encontrando en la calle mucha resistencia. El tema educativo para mí es fundamental, hace falta que la gente entienda que la diversidad de género existe”

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“El asunto es que nuestra cultura todavía sigue siendo demasiado provinciana, demasiado religiosa, que le sigue importando que pasa de la cintura para abajo. Ojalá no existieran esas siglas (LGBTI), las siglas son sólo un parangón para que la gente se diferencie de otros, porque hay que diferenciarse para que me reconozcan los derechos,imosamente” opina Javier Uribe Ruiz. 

“La personalidad se construye a través de muchas cosas más que solamente mi sexualidad”

Una aceptación a medias

Hay avances en gran parte de los frentes de lucha de LGBTI, los millennials parecen tener las cosas algo más claras frente a este tema. “Estamos bien en relación a la mayor incidencia que tienen las personas organizadas políticamente, la incidencia política ha ido ganando terreno. Ahora, lo negativo es que en derechos humanos la cosa no está tan del todo bien” apunta Javier Uribe.

Entre las identidades de género representadas en la sigla LGBTI una de las más vulneradas es la transgénero. “Cali es una ciudad muy machista y aquí se viven altos índices de vulnerabilidad y de acoso frente a personas trans, sobre todo a mujeres trans. Se han presentado muchos asesinatos y casos de atropellos en contra de esta identidad” señala Bulgaria Amore, activista trans no binaria.

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10 preguntas que siempre quiso hacerle a una persona transgénero. 

Muy por encima de las peticiones de justicia, las personas trans esperan el momento en que el género no sea un criterio para la inclusión y el respeto. "Nuestro anhelo es que se hable más desde el empoderamiento, desde la visibilización y transformación de los imaginarios que desde la misma victimización. Estamos casados y cansadas de hablar desde la victimización, aunque es algo que pasa y no podemos taparlo con el dedo” anota Bulgaria. La lucha es por la igualdad de los derechos no por la visualización como personas diferentes.

¿Una aceptación condescendiente y entre dientes?

“Si no empezamos a educar a la gente para que entienda que las personas LGBTI somos seres humanos comunes y corrientes, vamos a estar todo el tiempo chocando, porque algunas personas creen que se les está imponiendo, entonces lo aceptamos porque nos toca, dejamos que hagan marchas porque no toca. No, el tema también debe ser cambiarles el chip a las personas” subraya Luis Felipe Rodríguez. 

En esta hegemónica sociedad heterosexual, dominada por una era de doble moral, que dice aceptar a las personas con identidad de género diferente las acciones no corresponden con las palabras y a estas personas se les siguen viendo como bichos raros y se usan despectivos clichés, con expresiones como: “los homosexuales son muy problemáticos”. “Ese tipo de etiquetas son muy negativas porque es la estrategia del establecimiento hetero-normativo que siempre está diciendo que para todo lo que sea diferente hay que usar apelativos negativos” apunta Felipe Ramos otro de los integrantes del Comité Coordinador LGBTI de Cali

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“Los grupos sociales que son los más vulnerados tienden a leerse como más agresivos frente al Estado”

A pesar de las lúgubres circunstancias, la cotidianidad no es tan desastrosa en términos generales y están pasando cosas chéveres en Cali: sentencias constitucionales, leyes antidiscriminación y manifestaciones como la marcha del orgullo gay que se ha convertido en un evento de ciudad y deja al descubierto los espacios que poco a poco ha ido ganando la comunidad LGBTI. “Creo que lo más importante es ganar el espacio público. Además, porque en la cultura caleña uno se divierte en la calle” menciona Felipe Ramos.

La lucha ha evolucionado de ser netamente de diferenciación sexual a una reivindicación del ser en su totalidad, pues “El reconocimiento de la dignidad humana tiene que pasar por los mismos canales de quien debe reconocerme. En este caso es un estado democrático que se basa en una norma específica donde la lucha es desde el escenario político” según afirma Javier Uribe, de acuerdo con este panorama, las banderas continúan izadas en las calles “Nos hemos empoderado más de la ciudad y cada vez reclamamos más espacios de esparcimiento y tenemos más presencia en lugares que tradicionalmente no son LGBTI” comenta Felipe Ramos.

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El cielo se encuentra en tonos grises, aún quedan muchos puntos por conquistar y todavía hay quienes se resisten a ver en un individuo de la comunidad LGBTI a una persona igual a sí mismos. Sin embargo, los colores de la diversidad siguen ondeado con optimismo a la vista de la ciudad, el país y el mundo.

"Colombia es una mezcla de cosas, una alta presencia de lo religioso y una alta presencia de la reivindicación de la lucha por los derechos. Además, Cali es una ciudad caliente, es una mezcla entre lo afro y lo mestizo, es una ciudad que está hecha para la rumba. Esos ambientes hacen que la ciudad tenga una cultura un poco menos machista y menos patriarcal frente a la homosexualidad". 

No hay que dejar de lado el derecho a divertirse. Aquí un par de lugares sugeridos para celebrar los triunfos de la diversidad en Cali: Contravia LGBTI (Avenida 6 # 15 – 40) si el plan es disfrutar de una rumba crossover o Maraka Café Bar (Calle 16 N # 6N) si lo que desea es un escenario un poco más tranquilo.

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