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Mujeres, a la disco a perrear: el poder femenino en el reggaetón

El mundo cambia. El reggaetón también.
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A pesar de ser un campo dominado por hombres, las mujeres siempre han estado presentes en el reggaeton, como objeto al que “adorar”, la voz detrás de coritos pegajosos que dicen “ayyy” y “mmm papi” o, en contadas ocasiones, como la cantante principal de hits que llegan al número uno en las listas más importantes de la música.

Por Silvia Juliana Suárez // @silviajulianaa

La reina desde los inicios del género fue Ivy Queen, eso lo sabemos todos. “La caballota” se mantuvo a flote en un terreno masculino y masculinizado, a pesar de las críticas que ha recibido. Sin embargo, el panorama ha cambiado y hoy podemos mencionar a varias mujeres que le han apostado al reggaetón no solo como objetos de deseo. 

Cantantes como Becky G, Natty Natasha, Anitta y las colombianas Karol G, Greeicy Rendón y Farina, se han hecho un lugar en el reggaetón en el último año, no solo por colaboraciones con cantantes hombres, sino también con canciones en las que ellas son las protagonistas. 

Esto, además de ser nuevo para el género, ha cambiado totalmente los roles de hombres y mujeres en las canciones. La filósofa Helene Cixous, en su libro La risa de la medusa, hace un análisis de cómo eran representados los hombres y las mujeres en las obras de arte y la historia literaria. Allí explica que todo se refiere al hombre, mientras que las mujeres esperan pasivamente a que el príncipe llegue a salvarlas. 

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En general en los productos culturales que consumimos, es común ver que el hombre tiene un rol activo en la trama de una película, por ejemplo, mientras que la mujer tiene un rol pasivo. Con este cambio en el reggaetón, también cambió el estereotipo de la mujer que debe esperar a que el hombre tome la acción. Por ejemplo, analicemos la letra de Sin pijama de Becky G y Natti Natasha:

Solo, solito en la habitación
Busca, que busca de mi calor, uoh-oh, no-no
Quiere' remedio pa' tu dolor
Nadie te lo hace mejor que yo, uoh-oh, no-no
Que no se te apague la excitación
Tú sabes que yo no te dejo planta'o
Calma'o, que yo voy en camino, amor
Calma'o, que yo quiero contigo

En esta, es ella quien va a llegar a darle “de su calor” a un hombre que la está esperando en la casa, es decir hay un cambio de rol. Otro ejemplo es Mi cama de Karol G:

Piensas que yo me quedé tranquila
Y los tengo haciendo fila
Mientras que tu inventas dar pom pom pom pom
(…)
No creas que puedes comprarme
Ni con carteras, ni con esmaltes
Mi vida cambió, es interesante
Que desde que no estás me sobran las vacantes

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Estas canciones hablan de temas como independencia económica en el caso de Mi cama, amor propio y autocuidado al alejarse de alguien que no te merece como en Mucho pa ti de Farina, y sensualidad y sexualidad femenina como lo que describe Anitta en Downtown. Esto solo había sido explotado por hombres, mientras que la agencia femenina dentro del género pasó inadvertida. 

Antes solo contábamos con Yo quiero bailar de Ivy Queen, que es el himno que explicó de manera clara de qué se trata la rumba y el consentimiento: sí, podemos perrear todo lo que quieras, pero no por eso te estoy dando paso a más. Ahora, una mujer como Becky G, de apenas 21 años, puede decir que le gustan Mayores, porqué le gustan los hombres más grandes que ella y qué quiere hacer con estos hombres. 

Esta apropiación del discurso logra que actualmente existan canciones interpretadas por mujeres para mujeres. Canciones que expresan los deseos de las mujeres en relación a los hombres y con las que, algunas, nos podemos sentir identificadas.

Mujeres + Reggaetón = $$$

Estos cambios, aunque pequeños, no deberían ser tomados a la ligera. Es evidente que la palabra “feminismo”, y por consiguiente el movimiento de poder femenino, tomó relevancia en el discurso público en el último año. Por esto era de esperarse que, en medio de jugadas de mercadeo, también hiciera su aparición en la música, ya que es un producto que muchos consumimos a diario. 

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Con esta apertura del género, lo que logran las disqueras es llegar a un público que empezaba a ser crítico de las letras misóginas que se escuchan en éste (no olvidemos el revuelo que se armó cuando salió Cuatro Babys de Maluma). Este es el granito inicial para acabar con el estigma que trae el reggaetón encima: es música que convierte a la mujer en objeto. 

Estas movidas han llegado a dar un nuevo aire al reggaetón, posicionándolo en un espacio más abierto a otras voces y ritmos. La apertura del género no solo ha aportado a la inclusión femenina, sino también a que este no se encasille en ciertas edades, o que a quienes escuchamos reggaetón podamos apreciar nuevas propuestas musicales (por ejemplo: Vibras de J Balvin).

La gran pregunta ahora es: ¿qué va a hacer la industria con este boom de cantantes femeninas? ¿será cuestión del momento?

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