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'Punto seguido', en Art Gallery Bogotá

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A Sonia, Diego, Tatiana, Lina y Carolina no solo los une una amistad de cinco años de carrera, también la convicción de trabajar para aumentar el interés del público por el arte lejos del viejo cliché del “artista” incomprendido y aislado: “Nuestro trabajo es una invitación para que los espectadores formen parte de nuestro camino y lo continúen”, comenta Sonia Pérez cuyo interés principal es hacer libros para “niños” sin edad.

De esta manera, si el espectador acepta la invitación puede experimentar desde la mirada otras sensaciones distintas a las de la a veces, tediosa rutina: “Son diálogos silenciosos, internos, personales, generados a través de la memoria, pero que resumen y condensan gran variedad de sensaciones en mi interior”, explica Lina Perdomo quien prefiere decir las cosas pintando.

Lina reconstruyó su álbum familiar desde su propia visión de la muerte y la memoria. El mismo tema fue el elegido por Tatiana Córdoba pero desde su inverso: el amor. Tatiana se dedicó a entrevistar a un puñado de personas para que le contaran cómo había sido la experiencia del cortejo de su verdadero amor. A medida que pasaban las entrevistas Tatiana ilustraba en su libreta, como lo haría un cartógrafo, las impresiones de la ciudad y su gente.  

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Por su parte el trabajo de Carolina Ramírez, isleña desembarcada a los 17 años en la jungla bogotana está cargado de inmensa nostalgia que se refleja en cada mancha de acuarela que se dispersa sobre el papel: “Mi experiencia más radical fue dejar la isla de San Andrés para venir a estudiar artes visuales a la capital”.

Para Sonia su libro “Experiencias-experimentos” parte de “un deseo frustrado de estudiar biología”. En éste, un  grupo de científicos salmón comprueba que la única certeza posible es no tener ninguna. Al contrario, se trata más bien de ir jugando con ella esperando las sorpresas que pueden pasar. El libro y animación de Diego Peñuela también juega con la alteración del orden lineal. Diego crea un libro cuyas ilustraciones van acompañadas de haikus. Cada ilustración está fragmentada de manera que el espectador pueda convertir tanto imagen como palabra en otra completamente distinta. Así, las posibilidades de mirar se vuelven infinitas.

La muestra es un recorrido por cada una de estas miradas ya sea desde la ciudad o desde los recuerdos de crecer frente al mar: “Existe un instante que me marcó bastante y que creo, he evidenciado sutilmente en varios aspectos de mi trabajo. Hace tiempo un profesor me preguntó si no era muy raro haber vivido en una isla toda la vida. Para mí fue tan absurda la pregunta que sólo pude responderle con otra: ¿No es muy raro haber vivido en una ciudad toda la vida?”, enfatiza Carolina cuando dice ciudad.

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Todas esas experiencias que han asombrado a estos ilustradores son las mismas que aspiran a asombrar a quien se deje: “La experiencia es tal vez contemplar el mundo, dejarse maravillar por lo que vemos, por lo que miramos. Detenerse un instante fuera del ruido para dejarse sorprender por las cosas simples” concluye Diego con punto seguido.

Inauguración: enero 28 del 2009 a las 7 pm
Art Gallery Bogotá
Cra 5ª No. 46 - 87

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